miércoles, 20 de octubre de 2010

Los “33”

Era un jueves 5 de Agosto del año 2010, por los medios electrónicos me enteraba de una noticia, que imaginaba le daría la vuelta al mundo: en una mina de cobre en la localidad de San José de Copiapó –al norte de Chile- se daba una explosión de dimisiones prácticamente devastadoras para los mineros que trabajaban dentro de ella.

Ellos, según los informes de prensa, estaban a 700 metros de profundidad y sin saber en qué condiciones se encontraban, es decir, si vivían o habían muerto por la detonación. Desde ese día, las autoridades chilenas –encabezadas por Laurence Galbourne, ministro de minería del Presidente chileno Sebastián Piñera- establecieron estrategias para intentar rescatar a los mineros.

Debo admitir que cuando tuve conocimiento de la noticia, advertí una mínima oportunidad para los mineros de salir con vida de la mina. Me imaginaba lo difícil que sería estar en la incertidumbre, en penumbras, sin alimento suficiente y sin la certeza que serían rescatados, un golpe físico y psicológico terrible.

Días después –el 9 de Agosto- el Presidente Piñera, solicitaba la colaboración internacional –el gobierno de Estados Unidos atendió el llamado y más específicamente la N.A.S.A-. Sus argumentos eran: la tragedia de los mineros y sus familias, y su diplomacia para negociar y pedir la colaboración. La solicitud, fue un éxito y Estados Unidos acudió al llamado y al rescate… después de todo el país norteamericano es experto en guiones de película, pero ese es otro tema.

Poco a poco fueron estableciendo contacto con los mineros atrapados –mediante una sonda les proporcionaban alimentos y se mantenía una comunicación del interior hacia el exterior-, la esperanza de sacarlos con vida dependía de la estrategia establecida por la N.A.S.A. Dicha estrategia era la excavación mediante la perforadora T-30, y la herramienta para ello fue la capsula “fénix 2” fabricada por la Armada de Chile. Este es un modelo ideado años atrás por alemanes –bautizada por ellos como “bomba Dahlbusch” que en 1955 revolucionó los sistemas de rescate de mineros atrapados. Así que el “invento” no fue tan innovador. Por cierto, esta capsula la está reclamando Chile para dejarla en el país como “trofeo de guerra”, siendo justos deberían de adjudicársela más no patentarla, evidentemente.

Finalmente, todo estaba preparado para que el 12 de Octubre del presente, se empezara a izar a los mineros atrapados al fondo de la mina. La televisión internacional se daba cita en la mina de San José para transmitir en vivo las imágenes del tan esperado y comentado rescate. El primero en “volver a vivir” fue Florencio Avalos, desde ya casi un héroe nacional para los chilenos, luego vinieron los restantes 32 ahí terminó el drama, pero también empezó el reconocimiento para Chile como país.

La figura del presidente Sebastián Piñera fue la llave para que se lograra el rescate, habría que recordar que Piñera tiene un peso específico muy importante en el panorama Latinoamericano y para los chilenos, él fue elegido presidente en Marzo del 2010, -luego de 52 años se convirtió en el primer Presidente de derecha en ser elegido democráticamente-, algo debía tener ¿cierto? – aparte de su fortuna, que según Forbes es de 2,200 millones de dólares, lo suficiente como para preguntarle con propiedad a Estados Unidos que y como hacerle en estos casos.

Ante este caso, hago de manifiesto mi admiración para la nación chilena. Un país que se recuperó de una dictadura terrible y que desde mediados de los años noventas empezaron su despunte para ser una de las economías más desarrolladas de Latinoamérica, además de tener el Índice de Desarrollo Humano más importante de Latinoamérica – lo cual se traduce en una cultura y educación importante-. Un país con un modelo económico sólido – dependiente de la producción nacional, realmente a favor de su pueblo- y con una educación adecuada para lograr lo que estima el FMI: entre los años 2018 y 2010 Chile será un país desarrollado y con mucho peso a nivel internacional en beneficio de su gente, ¡enhorabuena para los chilenos!

Para finalizar, el título de este ensayo hace referencia a los 33 mineros. 33 chilenos rescatados que llevan consigo un sentimiento de nacionalismo puro. Recuerdo las escenas cuando salieron los mineros y que el Presidente se fundió en abrazos con cada uno de ellos para entonar canticos oficiales de Chile: un sentimiento de orgullo nacional –del de verdad, cómo lo tiene el pueblo chileno-. Y una muestra más que lo que un país necesita es educación, sentimiento de nación, conciencia y todo ello manejado adecuadamente y debo decir democráticamente, por un líder.

Soy mexicano, orgulloso de mi país, pero me pregunto si Usted al igual que yo ¿está orgulloso de su pueblo, sus representantes públicos y de su Presidente?… Las grandes obras y grandes democracias se construyen de a poco, pero para construirlas hay que poner la primera piedra, ¿Cuándo realmente México como país estará dispuesto a ponerla?

Nos leemos en la próxima.

Por Jorge Alanís

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