Paseando de entre los árboles, dejándome caer en el césped donde al ver hacia el cielo y en una noche tan estrellada que parecía que el cielo podría caerse o sentir que estamos ahí a un lado de ellas (estrellas) perdernos simplemente dejar pasar las horas sin preguntarnos qué vendrá o como seguirá la vida. Las horas se hacen lentas, casi como una gotera después de una fuerte lluvia (ese caer sin parar) cuando las nubes se van después de dejar su rastro en la ciudad, últimamente me he sentido como parte de un sueño astral o quizá solo es por el estar admirando esta belleza (una lluvia de estrellas) conmigo en el césped.
Hoy se que quizá sea el momento de limpiar mi mente, dejar volar los sueños los malos deseos y comprender que esto como todo son solo ciclos de la vida, en alguna platica entre amigos decíamos que como seria invadir otros espacios, ir a otros lugares y dejar de ser un espectador y pasar a ser partícipe de lo que nos rodea.
La mente nos hace divagar, la lectura nos hace crear, el vivir nos hace sentir y el actuar nos hace solo dejarnos llevar para lograr que obtengamos el mejor destino para hacia donde deseemos guiarlo quizá sin rumbo fijo o porque no un rumbo compartido. El césped comienza a ser rociado por el sistema de riego yo deseo continuar sin moverme de aquí, no importa que después de todo esto quede quizá fundido con el césped, sin perder el hilo de mi viaje astral, donde nadie me dice que, como, cuando y que hare con mi vida.
Abro los ojos y descubro que todo fue un sueño, tan real que llegue a creer estar ahí, en ese preciso instante en ese lugar que se que he visto en mis trayectos del punto x al punto y. Es momento de levantarme de la cama y comenzar mis actividades diarias no parece ser un día normal, ni mucho menos un día más en mi vida.
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