Escucho las mismas palabras que alguna vez me dijo mi madre, pero reacciono diferente esta vez y al ver tu cara descubro que no eres ella sino alguien que sabe decir lo mismo una y otra vez.
Hasta el sol no brilla igual que algunas otras veces, así como el aire es más pesado me siento extasiado de que podría ser una nueva oportunidad de hacer simplemente algo diferente. Segundo a segundo he ido dejando algo de mí ser para intentar llegar a los sueños a los que inundan mi mente. Podría sentirme inmortal, pero soy solo uno más de tantos que pasan por aquí, hoy nunca seré lo que alguna vez fui.
Aunque nunca estés a mi lado, no puedes aceptar en lo que me convertí desde el adiós definitivo de los dos. El tiempo no me deja creer, sanar, y mucho menos escapar de esta absurda realidad, que me abraza con ese cariño que deje perdido en algún punto de mi pasado, ese pasado que siempre regresa al presente sin preguntar, avisar solo recordándome lo que no podre ser. Voy dejando los recuerdos prestados, los propios se han borrado, he descubierto que nunca nada o nadie me dejara satisfecho quiero saber si hoy, aunque sea un instante voltearas a decirme adiós.
Un lugar
Un lugar distante, de esos que en los sueños aparecen
Dejando una estela de recuerdo en la mente, sin conocerlos
Un lugar de tantos, donde podría haber estado yo, quizá ni exista
Segundo tras segundo veo por mi ventana y el mundo sigue igual
Antes de todo y de nada, no puedo dejar de preguntarme si voy bien
Dejame
Déjame pedirte clemencia por solo un beso tuyo
Esos besos que me saben a dulce, que me hacen sonreír
Déjame, déjame pedirte el beso de las buenas noches
Porque no se que pasara mañana, si volveré a verte o es la despedida
Solo una vez te vi, solo una vez escuche tu voz pero aun así pienso en ti
Déjame, déjame tenerte en mis brazos, oler tu cuerpo y sentir tu mirada en mí
No hay comentarios:
Publicar un comentario